María la BravaLa historia de Doña María la Brava es, sin duda, uno de los episodios más sangrientos de la historia de Salamanca.
En una Salamanca sumida en la violencia protagonizada por dos bandos enfrentados, el de la parroquia de Santo Tomé y el de la parroquia de San Benito, nos encontramos con la truculenta venganza de una madre tras la muerte de sus hijos, en tiempos en los que caminar por una zona tan céntrica como la actual plaza del Corrillo podía acarrear la muerte del despistado paseante.
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Hoy en día no queda nada de la Iglesia de Santo Tomé, que se erguía en el centro de la actual Plaza de los Bandos, pero en esta plaza podemos encontrar la Casa de María la Brava, construida por su nieto a finales del siglo XV, una buena muestra del gótico tardío en un monumento civil. Sí que podemos encontrar, no obstante, la iglesia de San Benito, en la céntrica plaza que lleva su nombre. En cuanto a la Casa de la Concordia, lugar donde se firmó la paz entre ambos bandos, de ella sólo queda el mítico arco de entrada por el que recibió su nombre, al final de la calle San Pablo.




